Siempre, por doquier, está omnipresente el mito del acierto a la primera, lo cual es antinatural si tenemos en cuenta las teorías fundamentales de la adquisición de destrezas humanas. En todo proceso de aprendizaje ocupa un papel fundamental la secuencia prueba-error-acierto en una sucesión infinita. Este, en todo caso, sería el rol de un héroe de Marvel.
De entrada nos juzgamos de manera implacable y severa dañando nuestra autoestima. Ésta es una pérdida importante de perspectiva respecto del error y el éxito. Si nos centramos en aquello que hicimos mal, perdemos un tiempo precioso para corregir y mejorar aquellos aspectos que sí pueden acercarnos al éxito. Todo error es la semilla de un acierto mucho más importante y beneficioso.
Es urgente que cambiemos nuestra mirada respecto del error. El error no es nuestro enemigo, sino nuestro maestro. Conviene que nos acostumbremos a percibir el tándem error-éxito. Existe una perfecta simbiosis entre ambos conceptos. Es porque fallamos que aprendemos a tener éxito.
«Errare humanum est» decían los clásicos romanos, refiríendose a que el error está implícito en la condición humana. También decían «Perseverare autem diabolicum», que viene a decir que perseverar en el error es de necios. ¡Acoge al error como un fiel amigo!
CADA ERROR ES UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA EL ÉXITO.
1.1. ¿Es possible una vida sin errores? ¿Es realista esta perspectiva?
¿Te imaginas una vida sin errores? Yo no, porqué una vida sin errores es una vida sin posibilidades de expansión, de crecimiento de ninguna clase y de éxito. El error viene a ser un combustible vital que nos ayuda a crecer cada vez más, porque solamente corrigiendo aquello que hicimos mal podremos mejorar en un aspecto determinado de nuestra vida y tener éxito. Con demasiada frecuencia, y de forma totalmente errónea, pensamos que cometer errores es algo negativo. En la escuela así nos lo inculcaron, como también la família o en el trabajo. Vivimos en una cultura que no da treva al error, y donde se relaciona error con algo negativo o muy negativo.
1.2. El mito del acierto a la primera.
Nuestros modelos culturales se fundamentan en la alta eficacia y eficiencia, en el rendimiento óptimo… a la primera y sin margen de error. Siempre, por doquier, está omnipresente el mito del acierto a la primera, lo cual es antinatural si tenemos en cuenta las teorías fundamentales de la adquisición de destrezas humanas. En todo proceso de aprendizaje ocupa un papel fundamental la secuencia prueba-error-acierto en una sucesión infinita. El método científico se sostiene, en bueba parte, sobre la secuencia de ensayo y error. Todo deportista fundamenta su avance deportivo en la superación sucesiva de errores y limitaciones. La filosofía de fondo sería: hay que conocer aquello que no funciona para ajustarlo hasta que funcione, lleve ésto un día o un año.
1.3. ¿Cómo procesamos nuestros errores?
El problema de fondo no es tanto que cometamos errores sino cómo los procesamos. Francamente, tenemos una tendencia generalizada hacia la dramatización. Cuando dramatizamos ante un error, vamos en la dirección contraria a la solución de un problema; nos alejamos. En nuestro diálogo interior nos decimos auténticas barbaridades acerca de nuestros errores. De entrada nos juzgamos de manera implacable y severa dañando nuestra autoestima. Ésta es una pérdida importante de perspectiva respecto del error y el éxito. Si nos centramos en aquello que hicimos mal, perdemos un tiempo precioso para corregir y mejorar aquellos aspectos que sí pueden acercarnos al éxito. Todo error es la semilla de un acierto mucho más importante y beneficioso. Es más, gracias a los errores la humanidad (o una buena parte de ella) está donde está, en la cumbre de la civilización.
1.4. Crecer gracias a los errores.
Detrás de cada invento tecnológico o avance científico, por poner sólo dos ejemplos, hay muchísimas horas de estudio, de tanteo, de prueba, de «andar a ciegas», y sí, de errores. Y es gracias a estos errores que se ha avanzado en un proceso contínuo de crecimiento. Pues bien, nosotros a pequeña escala tenemos la opción de replicar este proceso cada día. Pensar que el éxito es algo que se consigue simplemente aplicando de forma eficaz y única unas reglas «infalibles». O que depende de este comodín al que llamamos suerte, es de lo más ingenuo y pernicioso. Es una falacia total. Es completamente irreal. Además es contraintuitivo ¿cómo vamos a aprender algo sin cometer errores, ¿cómo vamos a ser plenamente eficaces en algo si no hemos seguido un proceso de ensayo y error previamente?
1.5. Cambiar la mirada respecto del error.
Es urgente que cambiemos nuestra mirada respecto del error. El error no es nuestro enemigo, sino nuestro maestro. Conviene que nos acostumbremos a percibir el tándem error-éxito. Existe una perfecta simbiosis entre ambos conceptos. Es porque fallamos que aprendemos a tener éxito. ¿Quién es tan hábil de concer de antemano todos los pasos que ha de dar para tener éxito en alguna empresa personal o professional? Además de hacerlo bien a la primera. ¡Esto solo sucede en los cuentos de hadas! ¿Has cometido errores? Enhorabuena porque tienes una magnífica oportunidad de aprender y acercarte más a tu éxito.
1.6. Estamos en este planeta para aprender.
No quiero parecer simplista, però al aceptar los errores como caminos de aprendizaje, allanamos el camino al éxito. Estamos en este planeta para aprender, y este aprender abarca todos los aspectos de la vida. No hay nada más triste en una persona que la autocomplacencia, porque una persona así restringe drásticamente sus posibilidades de crecimiento personal. «Errare humanum est» decían los clásicos romanos, refiríendose a que el error está implícito en la condición humana. También decían «Perseverare autem diabolicum», que viene a decir que perseverar en el error es de necios. ¡Acoge al error como un fiel amigo!